“Voi la sposa… Deh non tradirmi”

«Voi la sposa… Deh non tradirmi»
L´occasione fe il ladro
Gioachino Rossini (1929-1868)
Soprano: Lucía Martín-Cartón.
Concertino / Director: Pacalin Zef Pavaci.

“Vorrei spiegarvi, oh Dio!” K, 418.

«Vorrei spiegarvi, oh Dio!», K. 418
(Aria de concierto)
Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791)
Lucía Martín-Cartón: Soprano
Pacalin Zef Pavaci: Concertino / Director

“Giunse alfin il momento…”

«Giunse alfin il momento… Deh vieni non tardar»
Le nozze di Figaro, K.492.
Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791)
Soprano: Lucía Martín-Cartón.
Concertino / Director: Pacalin Zef Pavaci.

“Tornami a vagheggiar” – Alcina

«Tornami a vagheggiar» – Alcina.
Georg Friedrich Händel (1685-1759).
Soprano: Lucía Martín-Cartón.
Concertino – Solista: Pacalin Zef Pavaci.

Concierto en Sol mayor – I mov

Concierto para piano en Sol mayor
Maurice Ravel (1875 – 1937)
Juan Pérez Floristán: piano
Juan Luis Pérez: Director
I. Allegramente

Concierto para mano izquierda

Concierto para la mano izquierda en Re mayor.
Maurice Ravel (1875 – 1937).
Piano: Juan Pérez Floristán.
Director: Juan Luis Pérez.

Descubriendo el violín II

El violín (del italiano violino, diminutivo de viola) es un instrumento de cuerda de la familia del violín. Quién lo toca recibe el nombre de violinista.

En los violines antiguos, las cuerdas eran de tripa. Hoy pueden ser también de metal o de tripa entorchada con aluminio, plata o acero; la cuerda en mi, la más aguda ―llamada cantino― es directamente un hilo de acero, y, ocasionalmente, de oro. En la actualidad se están fabricando cuerdas de materiales sintéticos que tienden a reunir la sonoridad lograda por la flexibilidad de la tripa y la resistencia de los metales. Además del efecto logrado por el arco sobre las cuerdas, se pueden conseguir otros: pizzicato (pellizcando las cuerdas como en el arpa o la guitarra, pero con otra posición), trémolo (moviendo el arco arriba y abajo muy rápido), vibrato (oscilando ligeramente los dedos sobre las cuerdas), glissando (deslizando los dedos de una posición a otra), col legno (tocando con la parte de madera del arco), sul ponticello (tocando cerca del puente), sul tasto (tocando sobre el diapasón), etcétera.

Las partituras de música para violín usan siempre la clave de sol, llamada antiguamente «clave de violín».

Descubriendo el violín

El violín (del italiano violino, diminutivo de viola) es un instrumento de cuerda de la familia del violín. Quién lo toca recibe el nombre de violinista.

En los violines antiguos, las cuerdas eran de tripa. Hoy pueden ser también de metal o de tripa entorchada con aluminio, plata o acero; la cuerda en mi, la más aguda ―llamada cantino― es directamente un hilo de acero, y, ocasionalmente, de oro. En la actualidad se están fabricando cuerdas de materiales sintéticos que tienden a reunir la sonoridad lograda por la flexibilidad de la tripa y la resistencia de los metales. Además del efecto logrado por el arco sobre las cuerdas, se pueden conseguir otros: pizzicato (pellizcando las cuerdas como en el arpa o la guitarra, pero con otra posición), trémolo (moviendo el arco arriba y abajo muy rápido), vibrato (oscilando ligeramente los dedos sobre las cuerdas), glissando (deslizando los dedos de una posición a otra), col legno (tocando con la parte de madera del arco), sul ponticello (tocando cerca del puente), sul tasto (tocando sobre el diapasón), etcétera.

Las partituras de música para violín usan siempre la clave de sol, llamada antiguamente «clave de violín».

Descubriendo la viola

La viola es un instrumento musical de cuerda frotada, similar en cuanto a materiales y construcción al violín pero de mayor tamaño y sonido más grave. Su tesitura se sitúa entre los graves y medios del violín y los agudos del violonchelo.

La viola es considerada como el contralto o el tenor dramático de la familia de las cuerdas.

Las cuerdas de la viola están afinadas en intervalos de quintas: do, sol, re, la (siendo el do la cuerda más grave).

Al intérprete de este instrumento se lo denomina «viola» o «violista».

La viola moderna

La viola que se utiliza actualmente en las orquestas nació entre los siglos XVI y XVII con el nombre de viola da braccio. Su tamaño es algo mayor que el violín. Sirve de puente sonoro entre este y el violonchelo, lo mismo en el cuarteto de cuerda que en toda formación orquestal. Su timbre es muy bello aunque con tinte dulcemente opaco. Se sostiene con el brazo izquierdo en posición horizontal, al igual que el violín y se apoya su caja armónica de la misma manera que este, o sea debajo de la barbilla.

Tiene cuatro cuerdas que se afinan con las notas do, sol, re, la (de grave a agudo subiendo en intervalos de quinta). Para su lectura musical emplea la clave de do en tercera línea y, cuando las notas son muy agudas, la clave de sol.

Su extensión es de más de tres octavas. Como todos los instrumentos de cuerda frotada por el arco, se pueden utilizar armónicos naturales y artificiales, para que su ámbito sea mayor.

Importancia de la viola

El papel de la viola es fundamental en la orquesta ya que da profundidad y apoyo a la armonía, la hace rica y aterciopelada. No debemos olvidar tampoco la gran variedad de obras compuestas para la viola solista o las sonatas para viola acompañada.

La viola tiene una reputación menor dentro de la cuerda pero se trata de un prejuicio arrastrado desde los orígenes de la orquesta moderna (siglo XIX), cuando era asumida por violinistas en decadencia.

Su poder expresivo

La viola posee un notable poder expresivo. De acento más bien suave, recogido y algo melancólico, se presta más a pasajes de poco movimiento que excesivamente rápidos. Entre las obras orquestales que tiene asignada partes importantes figuran la Sinfonía concertante de Mozart y el poema sinfónico de Richard Strauss Don Quijote, ambas con carácter solista, amén de otras muchas cuya relación resultaría excesivamente prolija.

Grandes compositores, clásicos. románticos y modernos, apreciando las cualidades sumamente emotivas de este instrumento han escrito obras muy importantes como conciertos, sonatas, suites, etc., que justifican por sí solas la presencia del concertista de viola en las salas de audiciones. La viola es un instrumento de relevada importancia en la orquesta actual ya que colabora en que el sonido entre los instrumentos graves y los agudos no sea tan destacado, además de tener un sonido realmente intermedio que equilibra los sonidos de cuerda de la orquesta.

Descubriendo el trombón

El trombón es un instrumento de viento metal. Su sonido se produce gracias a la vibración de los labios del intérprete en la parte denominada boquilla a partir de la columna del [aire] (flujo del aire).

Las diferentes notas se obtienen por el movimiento de un tubo móvil, denominado vara, alargando la distancia que el aire en vibración debe recorrer, produciendo de este modo sonidos que también se pueden controlar con una mayor o menor presión del aire soplado por el intérprete en la vara. Se diferencian siete posiciones distintas a lo largo de la vara. Cuanto más se alarga la columna de aire con cada posición, el sonido producido es más grave que en la anterior. Sin embargo, también existen trombones con válvulas. Al igual que casi todos los instrumentos de esta familia de viento metal, el trombón de varas es de latón (aunque actualmente muchas fábricas optan también por el cobre y los baños de plata), y consiste en un tubo cilíndrico y abierto enrollado sobre sí mismo.

Durante los periodos barroco y clásico se usaba mucho en la música religiosa, y desde el siglo XIX es imprescindible en la gran orquesta sinfónica. También se utiliza en la música de jazz, donde, además de ser un instrumento clave para la big band, interpreta pasajes solistas. En la familia del trombón hay muchas variantes con distintas tesituras y tamaños. En la orquesta se suele usar el trombón tenor y a veces el bajo.

Construcción

El instrumento se compone de las siguientes partes:

Boquilla o embocadura: pieza pequeña y hueca que se adapta al tubo del trombón para que el intérprete sople, de modo que los labios se apoyen en los bordes, vibren y produzcan el sonido primario. El trombón tiene una boquilla que determina su timbre.
Pabellón o campana: ensanchamiento final del tubo.
Vara: tiene forma de U y se mueve en siete diferentes posiciones con distinta longitud del tubo. La vara del trombón no permite grandes velocidades cuando se toca, pero es perfecto para interpretar glissandos (escala rápida entre dos notas).

Descubriendo los timbales

Un timbal o tímpano (en plural italiano: timpani) es un instrumento musical membranófono de sonoridad grave, que puede producir golpes secos o resonantes.

Se le utiliza golpeando los parches con un palillo o baqueta especial llamada «baqueta de timbal». Está formado principalmente con un caldero de cobre, cubierto por una membrana.

Jean-Baptiste Lully fue el primer compositor de relevancia que incluyó partes orquestales de timbal para su ópera «Teseo» en 1675. Pronto lo imitaron otros compositores del siglo XVII. En la música de esta época el timbal agudo se afinaba en la tonalidad de la composición, y el timbal grave en la dominante. Es interesante notar que frecuentemente el timbal es tratado como un instrumento de transposición, con la tonalidad indicada al comienzo de la partitura: por ejemplo «Timbal en La-Re».

Luego, ya avanzado el período barroco, Johann Sebastian Bach escribió una cantata secular titulada «Tönet, ihr Pauken! Erschallet, Trompeten!»5​ donde los timbales aparecen en primer plano. La pieza comienza con un solo de timbal y luego coro y timbal recrean la melodía en diferentes combinaciones. Bach usó posteriormente este material en su oratorio de Navidad «Jauchzet, frohlocket!»6​

Ludwig van Beethoven revolucionó la música de timbal a principios del siglo XIX. No solo escribió para instrumentos afinados en intervalos distintos de cuartas o quintas, sino que le dio la relevancia de una voz independiente sobre la base de «Tönet, ihr Pauken!». Por ejemplo su Concierto para Violín de 1806 se inicia con cinco golpes de timbal, y el scherzo de su novena sinfonía (1824) muestra al timbal en un contrapunto con la orquesta.

El siguiente innovador fue Hector Berlioz, primer compositor en indicar las baquetas exactas a utilizar (madera, cobertura de fieltro, etc). En muchas de sus obras, por ejemplo su Sinfonía fantástica (1830), requirió la actuación de varios timbales simultáneos.

Hasta fines del siglo XIX los timbales se afinaron manualmente, es decir, mediante una serie de tornillos denominados «llaves», que alteraban la tensión del parche al ser girados por el intérprete. Dado que esta operación era relativamente lenta, los compositores debían prever un tiempo razonable para que se pudiera cambiar la afinación durante el desarrollo de una obra.

El primer pedal de afinación se diseñó en Dresde en la década de 1870, con lo que los instrumentos resultantes pasaron a ser llamados «timbales de Dresde». Sin embargo, mientras los parches se construyeron en pergamino, la afinación automática resultaba difícil, ya que no podía predecirse la exacta variación de tensión en el material. Esto se podía compensar mediante la afinación manual, pero no con un pedal.

Los mecanismos y materiales continuaron mejorando durante el siglo XX.