Presentación temporada 2019 - 2020
¡Genios!


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En el año 1831, Robert Schumann escribió en la publicación que él mismo fundó, Neue Zeitschrift für Musik (Nueva revista de música), una crítica a las Variaciones para piano y orquesta sobre Là ci darem la mano de Mozart, de Frédéric Chopin, escritas a sus 21 años, en la que lo elogió en los siguientes términos: "Hut ab, ihr Herrn, ein Genie! (¡Descúbranse, señores, ante este genio!)".
Schumann no ha sido el único en usar este término tan especial. Si existe una palabra que a menudo sea dicha tras la interpretación de una obra maestra, esa es: “¡Genio!”. Decir que esos genios hacen obras maestras no nos dice nada nuevo a menos que conozcamos algo más de los orígenes de ese genio. Si afirmamos que hace falta un Beethoven para que exista una Quinta Sinfonía, debemos antes conocer qué hace falta para ser un Beethoven. Pues hacen falta las tres mismas cosas que tiene que tener un músico para tocar en el Teatro de la Maestranza (o en el Carnegie Hall de Nueva York, tal y como dice el popular chiste): practicar, practicar y practicar…
El público de Sevilla puede disfrutar de estos genios compositores y sus obras inmortales, y de los geniales músicos que han practicado durante tanto tiempo para ofrecer a las audiencias las intenciones de esos compositores. No sólo celebramos la genialidad de los compositores y solistas sino también el verdadero éxito artístico que la Real Orquesta Sinfonía de Sevilla y yo hemos disfrutado a lo largo de más de 5 años haciendo música.
¿Quiénes son estos genios? ¿Y cómo se definió el término “genio” durante la era del ideal romántico? En su Filosofía del arte, Immanuel Kant escribe: «Dado que el talento, como facultad productiva innata del artista, pertenece a la naturaleza, podemos expresarlo de esta manera: el genio es la aptitud mental innata (ingenio) a través de la cual la naturaleza establece la regla del arte». Filósofos como Platón y Longino vieron al genio del artista como alguien dotado por las musas. La reclusión del mundo exterior les permitió estar en comunión con lo divino y crear arte que produjera las verdades más profundas sobre la existencia humana.
Así pues, no es la formación, ni los años de dedicación exclusiva al trabajo, ni la divulgación de la música por parte de patrocinadores, editores o poderosos creadores de tendencias lo que hace que el arte del genio sea grandioso; sino el hecho de que él (o ella) han sido los elegidos, dotados por lo Divino o por la Naturaleza para crear las obras maestras que disfrutamos. No obstante, las vidas de muchos compositores muestran los altos niveles de práctica y mecenazgo que los impulsaron a la grandeza. Mozart fue un niño prodigio formado por su padre Leopold, quien también transcribió y editó las primeras obras del joven compositor. La formación y las habilidades auditivas de Beethoven le permitieron continuar componiendo incluso a pesar de su pérdida auditiva. Liszt aprendió de Czerny quien a su vez fue instruido por Beethoven. Si elegimos ver a estos hombres como meros vehículos de expresión del arte divino, entonces estamos optando por ignorar sus años de arduo trabajo, sus años de lucha y a todos los maestros, mentores, amigos y seres queridos que los ayudaron a alcanzar su grandeza.
De hecho, la calidad de nivel mundial a la que la ROSS y yo hemos llegado no podría haberse alcanzado sin estos años de arduo trabajo y todos los amigos, familiares, miembros del equipo de la orquesta y políticos que nos han ayudado a alcanzar la excelencia. Por lo tanto, la grandeza del genio es una combinación de ambos: la Naturaleza Divina (o genética) y del esfuerzo comunitario.
Tras cuatro últimas temporadas cultivando juntos esta música de los muchos genios del repertorio orquestal de Mahler, Rachmáninov, Shostakóvich, Strauss, Chaikóvski, Beethoven, Brahms y Bernstein…, habrá mucho más en esta nueva temporada, con invitados especiales, que ofrecerán su genialidad al completo con sintonías y sinfonías, capriccios y conciertos, rapsodias y romances, preludios y premieres, debuts y danzas, oberturas y obras orquestales, marchas y mucho más, para dejar nueva huella en la memoria de nuestra histórica colaboración.
Naturalmente, en una temporada de Genios no pueden faltar Mozart y Beethoven. El violonchelo también destacará con algunos de los conciertos más célebres. Se escuchará la voz del violín, con ese genio diabólico que fue Paganini. El Tristán e Isolda de Wagner, considerado por muchos como la más genial de las obras musicales, y que inspiró mi decisión de ser director de orquesta, será equilibrada por el modernismo de Mahler. Mussourgsky será conmemorado al igual que los sonidos sublimes de Schubert. Liszt filosofará acerca de "Los Ideales" y Debussy declarará lo surrealista. Y sí, el genio de Chopin será profusamente interpretado con la audición de sus dos conciertos para piano en un solo programa.
Todos estos genios también serán representados por otro genio, el artista alemán Norbert Mauritius, cuyos retratos de compositores formarán parte de las ilustraciones de nuestro libro de temporada y, muy probablemente, puedan ser expuestos en la Galería Haurie de nuestra ciudad.
Para que no olvidemos que las semillas de la genialidad se siembran temprano, los jóvenes genios abrirán la temporada en un concierto familiar integrado por jóvenes solistas ganadores de diversas competiciones de todo el mundo.
Más cerca de casa, no podemos entender a Sevilla sin la genialidad de sus propios compositores y las historias que hacen de la ciudad un lugar especial. El Samurai de Sevilla, composición basada en la novela homónima de John J. Healey sobre la primera delegación japonesa en España, verá su estreno de la mano de José María Gallardo del Rey, mi querido amigo, autor e intérprete, y a quien tanto los músicos de la orquesta como el público han acogido como a uno más. Igualmente, Alberto Carretero, sevillano de cuna, junto con el libretista Rafael Puerto, pondrán música y voz respectivamente a la leyenda de La Bella Susona en lo que será un estreno mundial relevante para la historia de esta ciudad de la ópera.
Esta XXX temporada, la quinta para mi al frente de la dirección artística y musical de esta orquesta, nos brinda la oportunidad de agradecer todo lo que se ha logrado y centrar nuestra ilusión en lo que aún queda por hacer. Dejaremos un legado para el futuro y un testimonio de nuestra visión de la calidad y compromiso con la colaboración.
Venid a escuchar el repertorio más popular con algunas nuevas propuestas que os brindamos, querido público, y disfrutad la oportunidad de experimentar esta música interpretada de la mejor manera posible: EN VIVO. ¡Qué genial idea!
Cordialmente,
John Axelrod
Real Orquesta Sinfónica de Sevilla



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