Presentación temporada 2017 - 2018
La Alegría de la Música


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La Real Orquesta Sinfónica de Sevilla ha adoptado como lema de esta temporada 2017-2018 “La alegría de la música”. Ciertamente, la alegría es una de las primeras sensaciones que nos vienen a la mente cuando queremos describir lo que produce en nuestro ánimo el arte de los sonidos. Si bien la música es capaz de generar un amplio espectro de emociones, que abarcan desde la tristeza y la nostalgia hasta la exultación, la alegría parece connatural a ella. Por ejemplo, cantar o silbar es la más inmediata e inconsciente reacción al hecho de estar alegre. Y, de hecho, “allegro” es el término italiano que describe desde hace siglos a los tiempos musicales animados. Igualmente, la sinfonía más extraordinaria de todos los tiempos, aquella que es un canto a la humanidad entera, la Novena de Beethoven (que escuchábamos en la ROSS la pasada temporada) está escrita como un himno a ella. Alegría concebida como la más genuina consecuencia que produce el encuentro entre seres que se reconocen como semejantes, a pesar de sus diferencias, unidos como un todo indivisible por obra y gracia de la música. Y con la programación que ha elaborado la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla sin duda alguna, nos espera una temporada de alegría a raudales.

Este curso se propone un planteamiento sumamente original: tres ciclos temáticos, dedicados a otros tantos autores concretos que irán vertebrando la temporada no sólo con obras de ellos, sino también con otras músicas, no necesariamente del mismo periodo de la historia, con las que guardan una profunda relación. Los músicos elegidos son Mozart, Brahms y Leonard Bernstein, coincidiendo con el centenario de su nacimiento.

El titular John Axelrod dirigirá once de los dieciséis conciertos de abono y el resto contarán con Maxim Emelyanychev, Alexey Bogorad, Gunther Neuhold, Jean Luc Tingaud y Junichi Hirokami como directores invitados. Respecto a los solistas, hay que destacar la presencia del violinista Daniel Hope en la serenata Sobre los diálogos de Platón de Bernstein (5º abono) y los pianistas Javier Perianes (11º abono) y Juan Pérez Floristán (16º abono), respectivamente en el Concierto para piano nº 2 de Brahms y la Rapsodia en blue de Gershwin. También acudirán a tocar con los ROSS importantes solistas de cuerda del panorama actual, como la violinista Akiko Suwanai y el violonchelista Daniel Müller-Schott, que actuarán juntos en el Doble concierto de Brahms en el programa inaugural de abono, o el también violonchelista Xavier Phillips, en el Concierto nº 2 de Shostakóvich (8º abono). Igualmente, habrá espacio para las grandes promesas de la música, como Victoria Vassilenko (10º abono), ganadora del importantísimo Premio George Enescu, con el Concierto nº 1 para piano de Brahms.

A propósito de este último autor, su ciclo es el primero que arrancará dentro de la temporada y lleva por título Amado Brahms. En total constará de cuatro conciertos, todos ellos a las órdenes de Axelrod, con su ciclo completo de sinfonías y conciertos, lo que ciertamente es ya un motivo de alegría para los melómanos sevillanos, en consonancia con el lema de esta temporada. El concierto inaugural (21 y 22 de septiembre de 2017) titulado “El triunfo” se iniciará con el citado Doble concierto de 1887 con Suwani y Müller-Schott, que constituyó un acto de reconciliación por parte de Brahms con su gran amigo el violinista Joseph Joachim tras años distanciados. El motivo fue el hecho de que Brahms tomara partido por la mujer de Joachim cuando el matrimonio se divorció. A fin de rendirle un homenaje en la obra, el hamburgués se valió del motivo musical A-E-F, que en realidad es una variante de F-A-E (equivalente a las notas fa, la, mi), que Joachim hizo suyo, jugando con las iniciales “Frei aber Einsam” (“libre pero solitario”). Precisamente, más de tres décadas atrás Brahms, Schumann y Albert Dietrich escribieron conjuntamente en honor de Joachim una sonata para violín y piano titulada precisamente así. El otro solista del estreno fue el violonchelista Robert Hausmann. La obra que completará esta intensa velada será la grandiosa Sinfonía nº 1 en Do menor. Pocas veces una primera sinfonía se ha revelado como una obra maestra de esta talla (acaso la Titán de Mahler y poco más) pero el motivo de ello es que Brahms tardó veintidós años en darle forma, debido a las numerosas dudas e inseguridades que le asaltaban. Incluso llegó a afirmar que había mutilado muchos pasajes por ser “demasiado bellos para ser incluidos en una sinfonía”. El esfuerzo mereció la pena ya que inauguró uno de los ciclos sinfónicos más sólidos jamás compuestos e incluso fue llamada por algunos la “Décima sinfonía de Beethoven”.

El segundo programa Brahms (22 y 23 de marzo) lleva por título “Libre pero feliz”, ya que planea sobre él nuevamente la sombra de Josef Joachim, con el Concierto para violín en Re mayor Op. 73 dedicado a él. La moldava Alexandra Conunova será la solista de esta partitura, lo que no puede resultar una circunstancia más afortunada, ya que ella ganó en 2012 el primer premio en el prestigioso Concurso Joseph Joachim. La sinfonía que acompaña al concierto es probablemente la más “alegre” del catálogo brahmsiano: la Tercera, que debe su popularidad muy especialmente a su maravilloso tercer movimiento “poco allegretto”, la cima de lo contemplativo en la obra del hamburgués. A propósito de Joachim, Brahms realizó aquí una variante del motivo F-A-E por F-A-F (“Frei aber Froh”, “libre pero feliz”) aplicándoselo a sí mismo. Y ciertamente, esta es una de sus partituras más felices. El tercer concierto Brahms (12 y 13 de abril de 2018) aúna dos obras maestras un tanto incomprendidas. El Concierto para piano nº 1 en Re menor Op. 15 fue el primer concierto escrito por el compositor, cuando contaba veinticinco años, pero escuchándolo parece una obra de un autor mucho mayor, tal es la madurez de su expresión. El propio Joseph Joachim lo dirigió en su estreno, que se saldó con un fracaso estrepitoso y numerosos abucheos. ¿La razón? Que era un concierto mucho más denso de lo que estaba acostumbrado a escuchar el público y que no contenía ni una sola concesión, sin prácticamente pasajes de virtuosismo. Cinco años después, Clara Schumann lo interpretaría, obteniendo entonces su merecido éxito. Aquí contaremos con la joven Victoria Vassilenko, como ya comentábamos antes, ganadora del Premio Enescu. Respecto a la Sinfonía nº 2 fue escrita poco después del triunfal estreno de la Primera. En lugar de otros veintidós años, Brahms, exultante, sólo necesitó cuatro meses para acabarla. Buena parte de la misma la redactó durante unas vacaciones en el campo y es por ello que la partitura destila una serenidad bucólica que la hizo merecedora del apelativo “la Pastoral de Brahms”. En el primer movimiento, el músico se hizo un autoguiño con una cita a su célebre Canción de cuna. A pesar de que fue bien recibida y resulta deliciosa es, con mucho, la sinfonía menos interpretada de Brahms.

En el último concierto Brahms (19 y 20 de abril de 2018), La furia, se juntarán dos de sus creaciones más amadas por el público. En primer lugar, el Concierto para piano nº 2 con uno de nuestros solistas más internacionales, el onubense Javier Perianes. A diferencia de con su primer concierto, escrito dos décadas antes, Brahms logró enloquecer de entusiasmo al público. Es esta una de las pruebas de fuego de todo pianista que se precie y el propio autor quiso presentarlo él como solista en Budapest, en 1881. “Es solo un pequeño concierto con un pequeño y alegre scherzo” afirmó modestamente. Pero ese scherzo es una página de una intensidad emocional como pocas, si bien acaso la página predilecta de los melómanos es el impagable dúo entre el piano y un violonchelo del tercer movimiento. Completará este concierto y el ciclo dedicado a este gigante de la música su impresionante Sinfonía nº 4. Para algunos estudiosos la obra constituye un contrapeso psicológico a la Tercera y fue escrita con insólita rapidez, también en unas vacaciones estivales, en un pueblecito de Estiria. “Me he limitado a juntar una serie de polkas y valses” afirmaría con modestia el autor cuando le preguntaron por la obra. Obra de una arquitectura complejísima estructura con maestría en un todo orgánico, constituye la síntesis más perfecta de todo el saber sinfónico de Brahms y un cierre de ciclo impecable. Aunque Brahms viviría once años más no escribiría otra sinfonía por considerar que ya había quedado todo dicho en esta.

Uno de los autores más habitualmente asociados a la alegría es Wolfgang Amadeus Mozart, en cuya música destaca un componente risueño y luminoso que acaba siempre sobreponiéndose a cierto espíritu melancólico al que da rienda suelta en sus tiempos lentos o en algunas de las páginas más inspiradas de sus óperas. Pero quien haya escuchado con atención Las bodas de Fígaro, Cosi fan tutte, Don Giovanni (que él mismo calificó de “drama jocoso”) comprobará que la alegría es ciertamente en el elemento predominante. Y no digamos nada de La flauta mágica y el hecho de que Papageno sea un personaje mucho más popular, con su jovialidad, que el lánguido príncipe Tamino. Por eso es más que apropiado que el genio de Salzburgo cuente con un ciclo propio dentro de esta temporada de la ROSS en el Maestranza. Dicho ciclo lleva por título Por amor a Mozart, toda una declaración de intenciones, y contará con cuatro conciertos, entre los meses de septiembre de 2017 y abril de 2018 y cada uno de ellos se ha confiado a un director distinto. Maxim Emelyanchyev será el encargado de inaugurar estas veladas, los días 28 y 29 de septiembre, con el concierto que lleva también el título del ciclo. Aunque Felix Mendelssohn hará las veces de telonero, con su soñadora obertura El cuento de la bella Melusina (pues es este autor acaso el más “clasicista” de los románticos) el resto del programa será un compendio de la sabiduría mozartiana en los tres géneros más potentes del repertorio. En el aspecto concertante, sonará el magistral Concierto para piano y orquesta nº 21 en Do mayor, conocido actualmente por Elvira Madigan por haber sido empleado en el filme sueco homónimo dirigido por Bo Widerberg. El solista de este concierto, probablemente el más popular de todos los escritos por Mozart, será el pianista Tommaso Cogato. Respecto al apartado operístico, la ROSS interpretará la chispeante obertura de Las bodas de Fígaro, un buen anticipo de la maravillosa vitalidad que rezuma la partitura completa inspirada por la comedia de Beaumarchais. Concluye esta fiesta la Sinfonía nº 39, una de las más populares y más magistrales de su producción, con permiso de las dos siguientes.

El segundo concierto mozartiano (2 y 3 de noviembre) contará con Alexey Bogorad a la batuta y lleva por título Hogar lejos de casa, lo que alude a los numerosos viajes que realizó el genio de Salzburgo a lo largo de su no muy extensa vida, a fin de mostrar su talento por diversos países y también ganarse la vida. Algo parecido le sucedió a Antonin Dvorak, que tuvo que vivir unos años lejos de su patria para ocupar el puesto estupendamente remunerado de director en el Conservatorio de Nueva York. Sin embargo, la obertura Mi hogar no corresponde a ese periodo, sino que es parte de la música incidental compuesta en 1882 para el drama homónimo de Frantisek Ferdinand Samberk sobre la vida del dramaturgo Josef Kajetán Tyl. Dvorak decidió elaborar la obertura en forma sonata a partir de dos canciones, ¿Dónde está mi hogar? de Frantisek Skroup, escrita casi medio siglo atrás sobre un poema del propio Tyl, y la popular Na tom nasem dvore, que se empleaba en las representaciones de la obra teatral El gaitero de Strakonice también del dramaturgo en cuestión. La obertura de Dvorak gustó tanto que eclipsó a los otros ocho números y no sólo eso, sino que con el tiempo ¿Dónde está mi hogar? de Skroup acabaría convirtiéndose en el himno nacional checo. La siguiente obra en programa es el Concierto para piano nº 1 de Ludwig van Beethoven, donde se convierte en depositario del legado de Haydn y Mozart en lo que se refiere a la forma concertante. Fue estrenado en diciembre de 1795, cuando el músico llevaba un par de años en Viena pero no es en absoluto su primer concierto, ya que el nº 2 había sido estrenado seis meses antes. Ambos fueron escritos varios años atrás, cuando Beethoven trabajaba para la capilla de Viena, y los revisó cuidadosamente antes de presentarlos en público, pues constituyeron el comienzo de sus actividades concertísticas en la capital imperial. El Concierto nº 1 sí que se convertiría, en cambio, en el primero en ser publicado. Pero en todo caso, habida cuenta de la evolución que experimentaría el músico, concluyendo su ciclo concertante pianístico con el impresionante Emperador siempre contempló a sus dos primeros conciertos con excesiva condescendencia.

La obra mozartiana del programa, que también lo concluye, es la Sinfonía nº 38 apodada con el nombre de la ciudad en la que fue estrenada en enero de 1787: Praga. Ciertamente, esta es la más mozartiana de las ciudades y lo fue en su momento por encima de Viena y Salzburgo. Cuando en la capital imperial el éxito le era esquivo a Mozart y algunas de sus obras maestras eran ninguneadas, los praguenses lo consideraban un ídolo, gracias a Las bodas de Fígaro o Don Giovanni (que fue estrenada allí). Mozart, consciente de estas atenciones, llegó a plantearse si trasladarse a esta ciudad, pero finalmente siguió intentándolo en Viena, donde sólo obtendría un triunfo apoteósico con el estreno de La flauta mágica, poco antes de morir.

El tercer concierto, “La vida doméstica” (14 y 15 de diciembre) ha sido confiado al veterano Gunther Neuhold, con una combinación poco menos que curiosa: Mozart acompañado por Aaron Copland y Richard Strauss. Del austriaco se escuchará la Sinfonía nº 36 “Linz”, escrita en noviembre de 1783 en curiosas circunstancias. Mozart regresaba junto a su esposa Konstanze de un viaje en el que habían visitado Salzburgo, la ciudad natal de él, y regresaban al que era su nuevo hogar, Viena. Pues bien, apenas se tuvo noticia en Linz de que Mozart pararía allí se improvisó un concierto en su honor. Este decidió corresponderles con una nueva sinfonía que escribió nada menos que en cuatro días. La obra escogida de Copland no podía ser otra que Quiet city, una oda Nueva York de uno de sus compositores más ilustres. Respecto a Richard Strauss, quien alcanzó sus cotas más “mozartianas” en El caballero de la rosa, se interpretará su Sinfonía doméstica, un curioso retrato autobiográfico, en grandes dimensiones, de la intimidad de su hogar junto a su mujer Pauline, su hijo y el gato de la familia.

El ciclo Mozart concluye los días 26 y 27 de abril de 2018 a las órdenes de Junichi Hirokami con “Los amores inmortales”, título que remite a uno de los compositores más enamoradizos de la historia: Ludwig van Beethoven. Las obras escogidas son la obertura de Egmont, sobre el héroe flamenco ejecutado por orden de Felipe II, según el drama de Goethe, y el aria Ah, pérfido! escrita para la cantante Josepha Duschek. Precisamente, Mozart había compuesto con anterioridad el aria Ch’io mi scordi di te? para la misma cantante. Ambas arias podrán escucharse en el Maestranza en la voz de la soprano Berna Perles. Concluirá este concierto y el ciclo Mozart la que sin duda es su sinfonía más querida, la penúltima de su catálogo, la nº 40.

El ciclo dedicado a Leonard Bernstein será el más extenso de toda la temporada de abono, con un total de ocho conciertos, todos ellos dirigidos por el titular John Axelrod, a excepción del segundo, que contará con la batuta de Jean Luc Tingaud. Se da la circunstancia de que Axelrod fue aceptado a los 16 años como discípulo de Bernstein. El adolescente, que por entonces tocaba en una banda de rock, deseaba con toda su alma estudiar dirección. Bernstein le impartió clases mientras preparaba el estreno de lo que sería su última ópera, A quiet place, en Houston. Todos los días, el compositor extraía una partitura al azar de una biblioteca compuesta por cientos de obras musicales y le decía a su joven alumno: “Hoy vamos a estudiar La consagración de la primavera” u “Hoy estudiaremos la Quinta de Mahler”. Después de Mahler, Bernstein le propuso “…y hoy estudiemos mi música”. Y así, esos tres meses intensos equivalieron para Axelrod aproximadamente lo que hubieran sido tres años de conservatorio. Ciertamente, y dado que la profecía de Bernstein a la madre de Axelrod de que se convertiría en director se ha cumplido, este ciclo es un sentido homenaje del alumno a su más influyente maestro.

A fin de que coincida con su centenario, que se celebra en 2018, el ciclo no comenzará hasta enero de ese año, los días 18 y 19, con el concierto Filosofía de Lenny, con una obra del compositor estadounidense en el programa: la Serenata “Después del Simposio de Platón” con el violinista Daniel Hope como solista. Este concierto para violín, cuerda y percusión fue escrito en 1954 a partir del Simposio, diálogo del célebre filósofo. Dividido en cinco movimientos, alude en ellos a los personajes que sostienen esta charla sobre el amor: Fedro, Pausanias, Erixímaco, Aristófanes, Agatón, Sócrates y Alcibíades. Completan el repertorio dos de los muchos autores que Bernstein dirigió magistralmente a lo largo de su carrera, con obras en torno a la filosofía: Beethoven con su obertura Las ruinas de Atenas de Beethoven y la Sinfonúa nº 22 “El filósofo” de Joseph Haydn. El concierto dirigido por Jean Luc Tingaud, 25 y 26 de enero, lleva por título Meditaciones musicales y alude a las Tres meditaciones de la Mass de Bernstein de 1971. Esta obra, encargada por Jacqueline Kennedy para inaugurar el John F. Kennedy Center of the Performing Arts de Washington, es una vuelta de tuerca al concepto de la misa católica tradicional, que incluye músicos callejeros, y elementos de la música rock, el blues y otras influencias. Debido a su mensaje antibelicista, el FBI investigó la Mass y Nixon declinó asistir al estreno. Las Tres meditaciones para violonchelo solista y orquesta (aquí Leonard Elschenbroich) fueron extraídas por Bernstein para ser interpretadas de forma independiente en las salas de conciertos, habida cuenta de lo dificultoso que resulta representar la obra completa, con sus 32 números. Ciertamente, constituyen momentos de sosiego que procuran un respiro tras otros números geniales pero de carácter sumamente experimental, que desconcertaron a la crítica de la época del estreno. Las otras dos obras de este programa serán el Canto en memoria de Benjamin Britten de Arvo Pärt, de 1976, con la que estonio inauguraría el lenguaje musical que le ha procurado éxito internacional y sigue cultivando, y el extraordinario Concierto para orquesta que Bela Bartok compuso, gravemente enfermo y sumido en la pobreza, para poder sobrevivir en su exilio estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial.

Que Leonard Bernstein era un enamorado de Mahler y puso muy especial empeño en reivindicarlo es una de las circunstancias más recordadas de su biografía. De hecho, sus grabaciones de las sinfonías del músico austriaco siguen siendo hoy de referencia para muchos. El tercer concierto, Titanes. Bernstein sobre Mahler sobre Bernstein (8 y 9 de marzo) propone la primera sinfonía compuesta tanto por el estadounidense como por el austriaco. La nº 1 de Bernstein lleva por subtítulo Jeremías y fue compuesta en 1942 sobre la figura de este profeta bíblico. A pesar de su denominación de sinfonía es una obra que perfectamente podría considerarse una cantata, al incluir una mezzosoprano (aquí Rinat Shaham) interpretando en el original hebrero la historia de Jeremías. La inclusión de la voz humana en la sinfonía fue un hallazgo de Beethoven en su Novena, aunque sería Mahler quien explotase más a fondo este recurso en la Segunda, la Tercera, la Cuarta y la Octava. En ese sentido, su Sinfonía nº 1 “Titán” (título del cual renegaría posteriormente el autor, que aludía a una novela de Jean Paul) es más contenida que el resto, sobre todo en cuanto a dimensiones, si bien ya presenta rasgos típicamente mahlerianos, como el empleo burlesco de canciones populares. En ese sentido, el tercer movimiento de esta Titán, que es una inteligente reinterpretación de Frere Jacques está considerado uno de los momentos más celebrados de toda la producción mahleriana.

El 4º concierto dedicado a Bernstein, Danzas sinfónicas (15 y 16 de marzo) se abre, como no podía ser menos, con las danzas en cuestión pertenecientes a West Side Story, la obra más universal del músico. Este musical de Broadway con letra de Stephen Sondheim, es una puesta al día de Romeo y Julieta en el Nueva York de los años cincuenta, sustituyendo a los Montescos y los Capuletos por bandas callejeras. Su estreno tuvo lugar en 1957 y a partir de su adaptación al cine por Robert Wise cuatro años después su fama ya fue imparable. Completan estas veladas trepidantes el Concierto para violonchelo nº 2 de Shostakovich con el solista Xavier Phillips y las Danzas sinfónicas Op. 45 de Sergei Rachmaninov, canto del cisne del músico ruso, compuestas durante su exilio estadounidense.

En el siguiente concierto, 5º, Guerra y paz (7 y 8 de junio) Bernstein estará acompañado por su ilustre compatriota Samuel Barber, con su Adagio para cuerda, procedente en realidad de un cuarteto de cuerda, que fue orquestado por sugerencia de Toscanini. Pronto se convertiría en la composición más universal de Barber y aunque no respondía a un programa concreto, suele asociársela a la guerra por haber sido empleada en el film Platoon de Oliver Stone. La otra página bélica es la Sinfonía nº 7 de Shostakovich, subtitulada Leningrado porque es una llamada a la resistencia de dicha ciudad durante el cruel sitio a la que la sometió el ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial. Muy pronto la sinfonía se convertiría en un clamor contra la barbarie hitleriana y es una de las obras más populares del compositor soviético. La aportación de Bernstein a este concierto es Halil, una página para flauta y orquesta de cámara escrita en 1981, en homenaje al joven flautista Yadin Tanenbaum, asesinado en 1973 en el Canal de Suez durante la guerra del Yom Kippur. El solista de esta pieza será Andreas Blau.

Shostakovich volverá a este ciclo Bernstein en el concierto 6º, La edad de la ansiedad, (21 y 22 de junio), con su Sinfonía nº 5, obra que rompe con una estética que el soviético venía desarrollando hasta entonces. Mas la crítica anónima que le descalificaba en el diario Pravda (se cree que firmada por Stalin) a propósito de su ópera Lady Macbeth de Mtsensk le sumió en tal estado de ansiedad que, ante el temor a ser detenido, decidió escribir obras más complacientes con el régimen. Así, guardó en un cajón su Sinfonía nº 4, sin estrenarla siquiera, y compuso esta Quinta, de carácter contagiosamente optimista, con la que logró aminorar las críticas.

La edad de la ansiedad es el título de la Sinfonía nº 2 de Bernstein, y se inspira en el poema homónimo de W.H. Auden. El músico la concibió para piano y orquesta (aquí el solista será Markus Schirmer) y se la dedicaría al director de la Sinfónica de Boston Sergei Kussevitzki, de quién había sido asistente. Estas veladas se abrirán con La pregunta sin respuesta, una de las obras más emblemáticas del sorprendente y visionario compositor estadounidense Charles Ives. En el programa 7º, Un americano en Sevilla (28 y 29 de junio) Axelrod une en el repertorio los nombres de Bernstein, Copland y Gershwin con el de la compositora en activo Joan Tower. Ella abrirá los conciertos con Fanfarria para la mujer poco común, contrapunto contemporáneo a la Fanfarria para el hombre común de Copland que se interpretará después. Seguidamente, la ROSS interpretará el Concierto para clarinete de este mismo autor escrito en 1947 para Benny Goodman (aquí con el solista Sebastian Mainz). Bernstein estará representado por su Preludio, fuga y rifts, en tanto que como conclusión lógica se escuchará la obra a la que parafrasea el título del concierto, Un americano en París, de Gershwin.

El último concierto Bernstein (8º) tendrá lugar el 5 y 6 de julio y su título Nueva York, Nueva York, evoca a esa ciudad en la que el músico desarrollaría los mejores años de su carrera y con la que siempre se le asocia (en realidad había nacido en Lawrence, Massachusetts). El programa estará compuesto por Harlem de Duke Ellington, las variaciones sobre I got rhythm de Gershwin, tres episodios del baile del musical On the town (Un día en Nueva York) de Bernstein y la versión original para jazz band de la Rhapsody in blue de Gershwin. Esta versión se interpreta en muy pocas ocasiones y la que se escucha siempre fue orquestada en realidad por Ferde Grofé. El joven pianista sevillano Juan Pérez Floristán, ganador del Concurso de Piano Paloma O’Shea en 2015, será el solista de esta rapsodia que se constituirá en todo un fin de fiesta en este año Bernstein, celebrado por todo lo alto por la ROSS.

A estas actividades de la orquesta en el Maestranza hay que sumar los programas en colaboración con el teatro sevillano que incluyen óperas y ballet a lo largo de la temporada.

Fuera de abono, la ROSS ofrece nuevamente el concierto de apertura del curso universitario el próximo 11 de octubre en el Auditorio de la E.T.S. de Ingeniería, en colaboración con la Universidad de Sevilla. El 9 de noviembre actuará a las órdenes del compositor cinematográfico Fernando Velázquez en FIBES, Palacio de Congresos y Exposiciones de Sevilla, en un concierto en colaboración con el Festival Europeo de Cine en Sevilla, en el que se interpretarán bandas sonoras de Alexandre Desplat, Alberto Iglesias, Philippe Rombi y el propio Velázquez. Este mismo repertorio se interpretará en el XV Festival de Música Española de Cádiz en el Gran Teatro de Cádiz el 12 de noviembre, también bajo la dirección de Velázquez y en colaboración con la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales, Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

Como siempre, la Sinfónica, siempre comprometida con la causa de las personas que están pasando graves dificultades ofrecerá un concierto a beneficio de Banco de Alimentos de Sevilla el 1 de diciembre en el Teatro de la Maestranza. Y por supuesto, no puede faltar el tradicional concierto participativo navideño con El Mesías de Haendel, que se interpretará los días 19 y 20 de diciembre bajo la dirección de Joolz Gale, con la organización técnica del Departamento de Proyectos Culturales, en colaboración con Obra Social la Caixa.

Para dar la bienvenida a 2018, la ROSS ofrecerá los días 4 y 5 de enero, también en el Maestranza, el programa Un nuevo año con besos en el que a las habituales páginas de Strauss típicas de estas fechas, se le sumarán también obras de Bernstein y Duke Ellington.

Respecto a la Feria de Abril, nuestra orquesta participará con el habitual concierto, el 15 de abril en el Maestranza con John Axelrod.

Y una temporada más se brindará a los más jóvenes la oportunidad de acercarse al apasionante universo de la música clásica con los Conciertos para escolares. El programa Suena el circo se interpretará los días 2, 3, 4, 5 y 6 de abril en el Auditorio de la E.T.S. de Ingeniería, a las 10.15 y 12.00 con alumnos de diversos centros sevillanos como público. En el atril se escucharán obras divertidas de temática circense de Wolfgang Hartmann, Paul Dukas, Julius Fucik, Offenbach, Shostakóvich y Khachaturian, con la narración de Ana Hernández-Sanchiz.

A propósito de los más pequeños, hay otras dos propuestas muy especiales a tener en cuenta. La primera, programada el 2 de marzo en FIBES, Palacio de Congresos y Exposiciones, constituye la primera interpretación en Sevilla de Disney in concert: Magical music from the movies, el espectáculo sinfónico oficial más completo en torno al universo animado de Walt Disney. Arturo Díez Boscovich dirigirá a la ROSS con las bandas sonoras más emblemáticas de esta factoría y la presencia como maestra de ceremonias de la actriz Anabel Alonso, además de los cantantes solistas Paco Arrojo, Julia Moller, Judith Tobella y Diego Rodríguez, así hasta un total de 80 artistas en escena.

La otra propuesta especial tendrá lugar el 28 de abril en el Teatro de la Maestranza. Se trata de un concierto educativo extraordinario en colaboración la Orquesta Joven de Andalucía, la Orquesta Sinfónica Conjunta y la Fundación Barenboim-Said. Su título es The Bernstein beat- El ritmo de Bernstein: lo que hace bailar a la música y está dirigido por John Axelrod, a la manera de aquellos conciertos pedagógicos legendarios del maestro estadounidense. De hecho, aquí se contará como narradora con su hija, la actriz y escritora Jamie Bernstein.

Y por supuesto, no puede faltar el programa Adopta a un músico-La ROSS en tu aula, concierto didáctico matinal en familia que tendrá lugar el 9 de junio en el Maestranza con las Danzas sinfónicas de West Side Story de Bernstein como repertorio. Sin duda alguna, esta volverá a ser una temporada inolvidable, tanto para el público como para esa gran familia que es la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla.



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